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Las Harpías del Edén |
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los años 1989 hasta marzo del año 2007 sobre sus poesías, escritos y obras.
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EL CIELO MÁS LEJANO
(marzo de 1992)
Siento ahora una derrota una nota de vencimiento, algo como a funerales,
la impotencia primaria del bien. Me alimentan de todo lo malo, y me
impelen al error, al sendero falso, donde mueren todos por terror. Una
señal me entierra, me llena de decepción, me cubre de disidencia, y me
entrega a la inclemencia. Hemos sido echados de la ciudad de Dios,
hervimos en impotencia, con nuestros sueños muertos, entre brazos del lila
del averno. Estamos volcados entre maledicencias, llenos de temor eterno,
lastimándonos porque nos lastiman, y odiándonos por complacer al mal. Cada
vez que alguien muere, el cielo se va cerrando con crudeza. Injusticia y
materialismo merodean el signo abre sus fauces al inocente, y la causa
sencilla de las cosas se aleja sin estar presente. Inundados en sangre y
enojos matándonos unos a otros, con cuerpos de otros despojos. Siento como
se extingue la luz, estertores de condena en el viento, como se hunde en
el sur con las huestes del sufrimiento. El firmamento vomita ángeles, la
tierra los va tragando, y caen miles de inocentes, en el mar de otros
obituarios. Las nubes son las criptas, en el mar del olvido eterno, que
nunca ha de apartarse, mientras siga ardiendo el infierno. Niebla que
coartea en umbría, guerreros fantasmas y negros, que ultiman con la plata
fría, de los iracundos virulentos. Esto es obra de los vigías, los
guardianes renegados, que tientan a la conciencia a fornicar con los
pecados. No hay una salvación a esto, y no quieren libertarse, los rehenes
del tiempo, y con laceración han de usarse, las traiciones del cielo, y
jamás verán el arte que los videntes cedieron, al ver alejarse, el cielo
en que nacieron.
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